Todos los tópicos son injustos.

Los catalanes no siempre son tacaños, ni los andaluces graciosos, ni todos los curas se disfrazan de Bob esponja para rondar los colegios. Tampoco todas las rubias son tontas. Pero para combatir los tópicos es imprescindible que los afectados colaboren, porque si no siempre habrá quien se acuerde de ellos en determinadas ocasiones. Eso sí, en el caso de las rubias el problema es que también hay mucha teñida que se suma al grupo y desbarata el promedio de las anteriores que tienen que cargar así con una fama mayor de la merecida.

Tenemos alguna rubia dudosa en nuestro Ayuntamiento. Dudosa no por lo del color de pelo, sino por lo de la tontería. En lo primero no hay cuestión alguna: el tintazo de las mechas es evidente. Pero lo segundo es muy opinable.

La señora Capdevila es un ejemplar de político de esos que entusiasman poco a los ciudadanos; esos mismos que otorgan a ese colectivo las peores calificaciones en las encuestas.

Uno no sabe si las cosas que ella hace son producto de algún tipo de estupidez, ignorancia, miedo, inseguridad o un poco de todo eso. El único valor acreditado hasta hoy por esta señora es el de pasarse el día enganchada a las redes sociales. Algo así como lo que hacen los/las adolescentes en el patio de los colegios pero con menos espinillas en la cara y más achaques.

Capdevila tendrá el dudoso honor de ser quien ha llevado a Pleno el que puede representar el último gran “pelotazo” de este gobierno. El PSC, al final con el apoyo de varios grupos (¿pero no decían estos que la oposición estaba de acuerdo en decir siempre a todo que no?) dio luz verde ayer a la creación del Centre d’Empreses Industrial de Can Roqueta, que llega con urgencia a uno de los últimos Plenos de esta legislatura.

Así pues, bajo ese nombre tan pomposo se oculta la urbanización y construcción de edificios para uso industrial en una parcela de 12.600 metros cuadrados que sale por un valor de licitación de 8’5 millones de euros.

Allí se quiere construir (¡ese verbo otra vez, Dios!) ese complejo de naves industriales en unos terrenos de VIMUSA. Una vez más tenemos un objetivo aparentemente noble pero que encubre una necesidad que hoy y así no está planteada.

Lamentablemente si algo existe en exceso hoy en Sabadell y su entorno es precisamente un buen conjunto de naves industriales que estuvieron ocupadas por empresas que han tenido que echar el cierre. Si esos 1.414 millones de las antiguas pesetas se emplearan hoy en colaborar con las empresas todavía existentes, que son viables y que necesitan el respaldo de la Administración, podríamos ver el proyecto con otros ojos. Si esa millonada acabara destinada al apoyo constante al tejido productivo de la ciudad que es quien está generando riqueza justo hoy y ahora y no en un plan a años vista apostando por un proyecto que pasa por hacer una urbanización más, quizás podríamos creer un poco en las buenas intenciones del proyecto.

Es un sarcasmo que se nos hable de apoyos a los emprendedores cuando tantos que lo fueron años atrás hoy sufren enormemente pero nadie se acuerda de ellos mientras los bancos les asfixian. Claro que luce menos hablar de estos que de los que han de venir. ¡Construyamos más polígonos y edificios que veremos cómo surgen emprendedores de debajo de las piedras! Y si no, siempre podemos acabar vendiéndolos al final, (cuando sean muy deficitarios y generen grandes pérdidas) para particulares y que, como ha pasado en otros lugares, se instalen allí importadores de zapatos y téxtil fabricado en la China.

Porque al final estamos en lo de siempre, en un verdadero pelotazo para la constructora que consiga esa licitación (¡qué sorpresa! ¿Qué sociedad formada por qué socios de quién la obtendrá?)

Me llama la atención cómo el responsable de Urbanismo Juan Carlos Sánchez (siempre más astuto) se ha borrado del medio en este tema y aparece como una operación impulsada por el área de promoción económica de Montserrat Capdevila.

Al menos en este tema sí podemos salvar las excelentes intervenciones de los representantes de CiU (Carles Rossinyol) y de ICV-EUIA (Pere Vallverdú) que pusieron en evidencia a una regidoraydiputadaopositora que resultó incapaz de salirse del guión y se limitó a responder lo que le habían preparado sus técnicos. En absoluto a dar respuesta a lo que se le estaba preguntando de forma muy concreta. Llegó a culpar a Vallverdú de no asistir a una determinada Comisión Informativa de la que resulta que él ni siquiera es miembro. Quiso darle un bofetón que otro regidor de mayor agresividad y menor elegancia que el de la coalición roja y verde le hubiese devuelto de forma mucho más contundente.

Quien repase el acta y lea lo que literalmente llegó a decir esta señora verá con claridad que no tenía ni idea de lo que estaba hablando. Las burradas salían de dos en dos, como cuando llegó a definir el proyecto como “centro de punto de encuentro de empresas“. Y se quedó tan ancha.

La rubia regidoraydiputadaopositora quiere vendernos la bondad de un proyecto cuando en su currículum atesora un conjunto de desastres e incapacidades. Cuando no puede atribuírsele un solo éxito de la gestión de su área. Incluso su socio de gobierno, Jordi Soriano, (PP) no tuvo reparo alguno en criticarla durante el debate organizado por MOLA TV, exponiendo lo mal que lo había hecho Capdevila al frente del Vapor Llonch. Ya vimos así que con ella el PSC permite barra libre. De sobras sabe todo el mundo que jamás Soriano hubiese pronunciado una sola palabra que no estuviera medida, pactada y autorizada por Bustos, así que hay que leer ese varapalo como lo que es, una carga contra quien hoy ya tiene el sueldo y la silla garantizada para los próximos cuatro años, mientras todas las demás están en el aire. Incluida la de Manolo, claro.

Por una vez podemos estar de acuerdo en algo con el portavoz popular Jordi Soriano. Montserrat Capdevila es una gestora desastrosa, como lo demuestra la situación del Vapor Llonch. En él, extraordinarios profesionales tienen que desarrollar su función como pueden, amontonados y sin espacio. Hay muchos programas que no se han podido aplicar en Sabadell simplemente porque no caben en ese lugar, porque tienen que recibir a la gente en un mostrador donde a las personas que acuden no se les otorga ni siquiera la mínima e imprescindible intimidad que exigiría tratar un asunto tan personal y sensible como el de su situación laboral. Donde los trabajadores tienen que compartir mesa mientras ella ocupa el despacho mayor del lugar y no lo ha querido soltar, a pesar de que ni siquiera lo suele visitar con frecuencia porque se pasa la mayor parte del tiempo en el Parlament. Suele ser habitual entre muchos políticos eso de evocar al perro del hortelano.

A propósito, entenderá ella que esta queja parte de la gente del Vapor Llonch, de los trabajadores y colaboradores de su área ¿verdad? Pues atiéndales de una puñetera vez. No se lo sugerimos. Se lo exigimos, como ciudadanos que le subvencionan su extraordinario sueldo. No olvidemos que ella es la política mejor pagada de toda la ciudad. Pero claro que no variará en absoluto su posición. No por desairarnos a nosotros, que también. Sino por incapacidad manifiesta.

Ni cuando estuvo en servicios internos resultó capaz de conseguir el traslado de una vez a la parte de l’Escola Illa que había que ocupar y aún hoy es un tema pendiente que colea; que se ha llevado de forma negligente, como suele ser costumbre en quien administra así de mal.

Los titubeos de Capdevila ayer en su exposición en el Pleno no corresponden a la seguridad de alguien que ha trabajado su tema a fondo. Y esta no era una cuestión pequeña en vista del importe que hemos expuesto. Hay que recordarle a esta señora y al conjunto de sus compañeros que en esta ciudad en la que nos gastamos cerca de 20 millones de euros para una pista de atletismo cubierta que vamos a tener que mantener y en la que vamos a gastar ahora 8’5 millones de euros (inicialmente, ya se sabe lo que ha pasado en todos los proyectos que acaban costando más de lo previsto) para plantar un montón de naves industriales que nadie ha pedido, hay personas que están esperando dos, tres, cuatro y hasta cinco años para hacerse una operación. Que durante todo ese tiempo de espera, su calidad de vida se verá muy mermada. Sí, me refiero a personas que no tienen piscina en su casa como la del alcalde ni compran en las tiendas de la exquisita señora rubia: tan sólo les queda dignidad, que no cotiza en los mercados.

Les duele la boca y las manos a la FAV de gritar y colgar carteles para hacerse notar y que tengan en cuenta su reivindicación. Pero ahora parece que es prioritaria que vayamos a apoyar a los emprendedores justo cuando ningún banco les concede crédito y ese es el problema. Lo haremos construyendo primero y levantando ladrillos, eso sí. Y sin que nos expliquen a qué van a considerar “emprendedor”. Que la última vez ya vimos que las cosas o las dejan claras o se acaba haciendo un “Ramoneda“, y ya saben a lo que me refiero ¿verdad?.

¿Qué día fue el que comenzaron a creerse que somos estúpidos de verdad?