Un profesor de la universidad solía explicarnos en clase la parábola del Rinoceronte y el Alacrán.

Cuenta que los dos se encontraron al borde de un río cuando escapaban de un incendio y no tenían más opción que cruzarlo de orilla a orilla para ponerse a salvo del fuego.

El alacrán miró suplicante al rinoceronte y le pidió ayuda para pasar al otro lado subido a su lomo. Pero este le dijo que no se fiaba.

-¿Cómo sé que no me morderás si te llevo encima? – le preguntó.

- Sabes que no lo haré. ¿No ves que entonces nos ahogaríamos los dos? –respondió el alacrán.

Así que sin tiempo para pensarlo más uno se encaramó sobre el otro y comenzaron a cruzar a nado. Pero cuando llegaron justo a la mitad del camino, el rinoceronte sintió que el alacrán acababa de morderle y su veneno le paralizó dejando de nadar con un inmenso dolor.

Con sus últimas fuerzas le preguntó el rinoceronte al alacrán: “Pero… ¿por qué lo has hecho?” Y el otro le respondió: “lo siento… es mi naturaleza”.

Me vino a la cabeza esta mañana cuando me contaban lo que sucedió el otro día en Madrid cuando Manolo I el transparente fue a recoger el premio dado por una organización. Un Bustos transparentado se vistió con su traje de los domingos para ir a la capital, comprar lotería en doña Manolita y regresar.

Pero él temía volver casi sin ser visto. Cosas de ser transparente.

Sus voceros a través de las redes sociales no paraban de jalear su nuevo estado de invisibilidad pero él quería que la prensa hiciera el mayor ruido posible. Es una lástima la manera como le han marginado los suyos de la campaña electoral, con el juego que da cuando abre la boca, y él quería sus cinco minutos de protagonismo. Estaba jodido nuestro transparente alcalde porque su principal enemigo en las cosas locales, el alcalde de Sant Cugat (el mismo a quien usa como su blanco preferido en los plenos para acusarlo de ejemplo de mala gestión) también había encontrado la manera de que le dieran los 100 puntos posibles. Y comenzaron a maquinar. Transparentemente, eso sí.

Los dos ayuntamientos convinieron que parecía una buena idea, justamente ahora en mitad de la campaña electoral para el Parlament, ofrecer una imagen de unidad en el terreno municipal apareciendo juntos ante los medios. Y así lo hicieron. Bustos (PSC) y Recoder (CiU) comparecieron en Madrid con su premio en las manos ante los periodistas que habían cubierto el acto. Que también hay que tener poca faena.

Tras eso, el alcalde de Sant Cugat regresó a Catalunya para seguir trabajando. Pero Manolo tenía una agenda oculta (seguramente transparente) que no había explicado a su colega. Y se dirigió brincando de felicidad por las calles hasta la delegación que la Generalitat tiene en Madrid, donde su compañero de partido José Cuervo (parece una broma pero es cierto que el embajador de la Catalunya política en la capital tiene nombre de marca de Tequila) le había preparado algunos actos más, atendiendo la petición de la Plaça Sant Roc.

El alcalde de Sant Cugat se indignó cuando, al volver a su despacho, notó la picadura del alacrán en la espalda.

La delegación del Govern de la Generalitat en Madrid había difundido una nota en la que anunciaba que “L’alcalde de Sabadell, Manuel Bustos, recollirà a Madrid el Premi Transparència a la seu de la Fundación Ortega y Gasset” sin citar ni media palabra sobre Recoder ni el ayuntamiento que preside.

Para que el desprecio todavía fuera mayor va y se entera de que posteriormente se organizó una cita informal con periodistas, diputados y diputadas en el Centre Cultural Blanquerna que pertenece a la propia Generalitat. Este encuentro también se había ocultado a la delegación santcugatense. El ayuntamiento de Sabadell quiso librar ayer de responsabilidad al equipo de José Cuervo justificando que ese acto se había organizado a petición de ellos y que se hacía en la sala que depende de la Generalitat para así ahorrarse el alquiler de un espacio en un hotel.

O dicho de otra manera, Bustos ocultó intencionadamente cualquier dato de lo que iba a hacer a su colega municipal. Aceptó a sabiendas que el otro creyera que el único acto que iba a producirse era el conjunto mientras, a escondidas, daba instrucciones para que le organizaran un homenaje personal. Todo muy transparente, por supuesto.

Pero que quede claro: no culpamos a Bustos de nada. Hoy, sabiendo todo lo que cualquiera sabe ya de él, quien tenga confianza y se deje engañar por este tipo es que se lo merece.

Manuel Bustos es transparente, es verdad. En el sentido más amplio del término: a él se le ve venir.

Tras su máscara de ingenuo y la mirada bobalicona que suele poner en los actos públicos o entrevistas de televisión con su voz meliflua, se esconde un ventajista, un populista, un político de derechas, un personaje sin escrúpulos políticos, un aprovechado que no tiene problema alguno en hacer lo que sea necesario para alcanzar sus objetivos. Pero eso lo sabe hasta mi portero, y eso que es automático. Así que cualquiera que confíe en sus buenas intenciones, cualesquiera que estas sean, nos alegramos de que reciba y fuerte. Lo tiene merecido. Y si es un político, pues mucho más. Al PSC de Sabadell no se le puede dar la mano si no quieres que se lleve el reloj, el brazo, el hombro y todo lo demás. Y es hora de que eso lo vayan sabiendo los políticos de fuera pero, mucho más, los de aquí.

Lo lamentable es que hemos llegado al convencimiento de que, verdaderamente, ellos (los socialistas sabadellenses practicantes del bustismo) todo eso no lo ven ni mal. Les parece normal e incluso justo.

Así actúa Manolo; como el alacrán: es su naturaleza. Pero esperad unos meses: veréis cómo las picaduras acaban haciéndoselas los unos a los otros dentro de la calle Latorre, la sede del PSC de Sabadell. El poder une y la falta de él provoca momentos muy duros, cuando no tienes más objetivo que montarte en la poltrona y vivir bien.

Allí lo que necesitan es fichar de asesores a personajes serios como trankas y barrancas, por ejemplo. Y no pueden permitirse perder el poder ya que no hay ideología alguna que una a personas tan dispares como Marta Farrés, que colaboró con ERC, Capdevila que en su etapa de Omnium era abiertamente convergente, Piedrafita y Paco Fernández que vienen de Iniciativa o Burgués y Ramoneda que dicen proceder de un socialismo que no se puede identificar con el de Manolo. Sin olvidarnos de él, claro, el transparente alcalde que sólo se identifica a través de sus políticas con el PP.

Un gran nudo de intereses que quedará desmadejado cuando se pierda el poder.

Cuidado, entonces, con las dentelladas. Serán feroces incluso si eres transparente.