¿Qué está sucediendo en el área de Serveis Socials de l’Ajuntament de Sabadell? Y en concreto hoy, ¿qué sucede con los viajes de la “Gent Gran”? ¿Quién gestiona esos más de dos millones de euros de presupuesto que, en estos tiempos de crisis, representan una cifra gigante? ¿Tiene alguna relación con esa organización algún miembro de la ejecutiva del PSC de Sabadell?

Quiero al final de este post expresar algunas preocupaciones al respecto pero debo iniciarlo con una necesaria reflexión acerca de lo que representan hoy los servicios sociales.

Me contaron una vez (no sé si será cierto) que cuando el joven alcalde Toni Farrés entró en el edificio de la plaça Sant Roc por primera vez investido de su nueva autoridad, la primera instrucción que dió fué la de retirar cuantos símbolos franquistas, retratos del Caudillo y crucifijos hubiera en despachos y salas. Que no eran pocos. Y acto seguido se abrieron las ventanas y entró la luz. Una luz necesaria, la de los grandes cambios que hubo que acometer. Algunos de ellos enormes porque, aunque muchos hoy pretendan olvidarlo, las cosas se gestionaban de forma muy distinta por aquél entonces.

Algunos de los aspectos que más cambiaron fueron los capítulos relacionados con los servicios a las personas. Muchos de ellos estaban directamente en manos de la Iglesia.

Esta institución, una parte de la cual jugó un importante papel en la recuperación de las libertades y sería injusto no reconocerlo, tenía el monopolio de lo que hoy conocemos como “servicios sociales” y que entonces se denominaba simple y llanamente “caridad”. El franquismo entregó ese capítulo a una organización que tenía su propio concepto de la “justicia”. Y la aplicaba a base de bien y poniendo sus condiciones. Si pertenecías a una familia “poco católica” o la gente de tu parroquia no te veía con muy buenos ojos o se daba cualquier condición subjetiva que parecía tenerte lejos de esa organización lo tenías muy mal. La relación que la familia tuviera con la iglesia era un factor determinante para saber si acabaríamos contando con ayudas o no.


La democracia puso remedio a una situación injusta como esa. Y, en particular, los ayuntamientos, primero, y la llegada de los socialistas al poder el año 82, después, corrigieron vicios e injusticias arraigados y se introdujeron mecanismos de apoyo a los menos favorecidos, a las personas que requerían ayudas para solucionar sus problemas más elementales. El hecho clave era ese: quienes tenían más, aportaban más con sus impuestos para que en nuestra sociedad se cubrieran problemas que corrigieran las enormes diferencias. Que el salto entre las capas más ricas y las pobres se nivelaran más en una gran clase media.

Lo cierto es que, aunque se han logrado grandes avances y la sociedad catalana, española, europea, tiene muy poco que ver con la liberal sociedad americana en la que el individuo es abandonado a su suerte sin ninguna protección del Estado, lo cierto, digo, es que no todo lo que se ha hecho es justo.

Debo, necesariamente, hacer algo de historia y remontarme a 1988. Felipe Gonzalez decide crear un Ministerio de Asuntos Sociales. Al frente del mismo, la ministra guerrista Matilde Fernandez. La derecha de entonces, de la mano de la iglesia, comenzó a bombardearla con críticas continuas. Tildaron el ministerio de “electoralista” , atacaron hasta la extenuación la campaña “póntelo, pónselo” y, se desgañitaron con los viajes del Imserso.
matildefernandezManuel Bustos recuerda perfectamente a Matilde Fernandez. Se presentó como candidata a la secretaría general del PSOE en el congreso que ganó Zapatero. Una victoria que no está de más recordar que se logró por muy pocos votos sobre el candidato del aparato del partido, José Bono. Solo 9 votos más los que logró Zapatero. Pero en aquellos años, Manolo, no era muy “zapaterista” aunque hoy se muera por una foto con él e incluya en su libro incluso una muy desenfocada al lado del presidente, en la que parece que se hubiera metido casi a la fuerza. No. En aquél congreso había otra candidata más, Rosa Díez, la actual líder de UPyD que protagonizó una sonora salida del PSOE del que se distanció tras ese congreso. Manolo entregó mucho cariño a Díez y es que sus ideas estaban muy cercanas por entonces. ¿O es que no nos acordamos de cómo Manuel Bustos se unió a los firmantes de aquella cosa llamada “Foro Babel”?. ¡Y hay quien se extraña de su “matrimonio” con el PP en Sabadell!

http://www.elmundo.es/1998/07/26/espana/26N0096.html

Pero no nos apartemos de los asuntos sociales. Manuel Bustos supo, desde el momento en que llegó a la silla del Ajuntament de Sabadell por los pelos (él siempre dice que ganó por votos y que esa noche hizo un discurso en la plaça Sant Roc pero ¿qué dijo? porque lo cierto es que había empatado con la Entesa y que cualquiera podía haber pactado para gobernar…) que era muy importante tener este aspecto bien trabajado. Y puso al frente de ese capítulo a una persona esforzada y trabajadora. Nadie puede negar eso a María Ramoneda. Pero, a partir de ahí, sí hay muchas cosas que entran en el terreno de lo discutible.

¿Porqué el asunto al que se dedica más dinero y que se convierte en el “logro” más popular de ese departamento es el programa “Vacances Gent Gran”? ¿No estamos haciendo un muy mal uso del dinero que tiene que destinarse a capítulos como las ayudas a familias y a personas con problemas muy importantes? Y no lo digo porque crea que es una frivolidad destinar dinero para que personas mayores, no necesariamente en una situación económica difícil, se vayan de vacaciones. Seguro que merecidas. Sino porque opino que el dinero de servicios sociales tiene otra finalidad fundamental en Sabadell. Y sobre todo, porque ya el Ministerio contempla estos viajes. Por lo tanto, se trata de una función social que ya está atendida.

http://www.seg-social.es/imserso/envejecimiento/may_vacprog0910.html

Por no decir que en el año 1988, cuando se inventaron, ni existían los “low cost” ni existían las páginas web que hoy sí tenemos donde se pueden encontrar muchas ofertas con precios incluso por debajo, a veces, de lo que acaban pagando como “complemento” los ancianos.

Y lo que, definitivamente, sí juzgo una frivolidad intolerable es que personas que ya han viajado puedan volver a hacerlo por segunda vez en poco tiempo. Y que, mientras, tantas personas con dificultades “muy reales” no reciban ayudas porque hay personas mayores que están en Benidorm.
Nuestra ciudad adolece de muchas coberturas fundamentales. Problemas de asistencia para ancianos que necesitan ayuda para seguir manteniendo su vida, en su casa, donde han vivido toda la vida, y hacerlo con dignidad. Familias con hijos o personas con minusvalías que necesitan apoyo. Y no es hacer demagogia expresar lo que aquí digo. Es reflejar una situación que es el día a día de muchas familias, nuestros vecinos, y que no se está abordando porque se destinan muchos esfuerzos a los viajes. Aunque eso sí parezca una mentira o exageración.

La concejal Ramoneda ha destinado estos años muchas semanas y mucho tiempo y esfuerzo en viajar para conocer los hoteles donde se alojarían las personas de este programa y después Maria Ramoneda acuditnuevamente a viajar con ellos para acompañarlos. Si incluso la Teniente de Alcalde Capdevila bromeaba en su blog con una caricatura de María Ramoneda carreteando maletas. La regidora viajera, sin duda, dejaba muchos deberes por hacer. Pero es que las vacaciones eran un plato muy suculento que no había que abandonar. ¡Cuantos votos habrá logrado ese seguimiento, ¿verdad?! Sin duda nadie puede negar sus denodados esfuerzos para que los ancianitos estén bien acompañados por el Ayuntamiento.

Y no solo ella, para ser justos. Hay viejecitos que se han encontrado con Manuel Bustos en lugares en los que “casualmente” han coincidido, y este no ha perdido la oportunidad de acercarse hasta donde estuvieran y de hacerse fotos. Ya se sabe: una foto = un voto.

Y hasta ahí, una discrepancia. Legítima como son todas las que ocurren en política. Pero las cosas se ponen de otro color cuando nos cuentan que existen además otros matices. Que esos viajes, que decíamos que buscando por internet se pueden encontrar muchas veces a precios similares, suponen un cargo de más de dos millones de euros de dinero público. Una importantísima cantidad, sin lugar a dudas. Y lo que nos suena mal es cuando nos cuentan que algunas personas con responsabilidad municipal han visitado estos hoteles y se han alojado en ellos a cargo de la empresa contratada. Y que no exista aparente transparencia respecto al porqué se escogen unos viajes y no otros. Ni si existe relación en esa coordinación con alguna agencia de viajes de Sabadell que tiene relación directa con personas que están en la ejecutiva del PSC de la ciudad.

Se nos pone una cara de seria preocupación cuando nos cuentan estas cosas que deben ser aclaradas. No nos gusta ese programa porque se solapa con los viajes que el Ministerio ya atiende, como ya hemos dicho. Pero nos gusta mucho menos la cifra disparatada que se destina a ese fin. Más de dos millones de euros que, imaginamos, se han otorgado con claridad y transparencia pero, una vez más, hay que decir que se obra con falta de “estética” en muchas cosas que hace este equipo de gobierno. Y que no nos gustan porque opinamos que no deberían ser planteadas así. Y que, cuando decimos que Sabadell ha de canviar nos referimos precisamente a todo esto. A tantas cosas que se deben de hacer de forma distinta. Y hay que evitar que parezca que los “listos” consiguen ventajas que no están planteadas en igualdad de condiciones para todos los ciudadanos. No debe quedar esa sombra de duda. Y menos en un contrato de esa cantidad.

Y esto es solo el principio de lo que está pasando en Serveis Socials. Tiempo habrá de seguir explicándolo. Aquí, o donde se den las explicaciones.